Muchas personas disfrutan tomar el sol en la playa o en piscina de vacaciones, mientras hacen ejercicio, durante un día de relax al aire libre o simplemente al desplazarnos de un lugar a otro. En todas estas actividades nuestra piel está expuesta a la luz ultravioleta que genera el sol causando algunos cambios en la piel que pueden resultar en cáncer.
Con el paso de los años la piel va acumulando el daño causado por las exposiciones solares a repetición sumado a la falta de uso de protector solar que es uno de los factores para desarrollar un cáncer de piel. Otro factor importante es el tipo de piel; las personas blancas tienen una piel más sensible generando un mayor riesgo así como las personas de ojos claros con cabello rubio o rojizo y la presencia de muchos lunares en la piel. Una manera de saberlo es si al exponerse al sol se enrojecen fácil y nunca se broncean.
El cáncer de piel puede surgir como mancha, lunar, heridas en cualquier parte del cuerpo, especialmente en cara, cuello o extremidades que no sanan fácilmente.
Existen diferentes tipos de cáncer de piel:
- Carcinoma basocelular: Son pequeños tumores oscuros o rojizos que aparecen en la piel. Es muy frecuente en la población general y representa cerca del 80% de los tumores malignos de piel, siendo las personas mayores de 40 años las más afectadas. Su comportamiento no es tan agresivo ya que la tasa de crecimiento es muy lenta, no hace metástasis, pero debe ser tratado sin excepción por riesgo de expansión local causando deformaciones en el lugar que aparece.
- Carcinoma escamocelular: Son lesiones irregulares, rojizas similares a heridas. Su comportamiento es intermedio, no es el más grave pero tampoco el menos peligroso. La tasa de crecimiento es mayor y presentan un riesgo de metástasis bajo en las regiones de ganglios, cuello o axilas de 5 a 10%.
- Melanoma: Es el tipo de tumor maligno más agresivo. Es infrecuente en la población general aunque es común encontrarlo en personas jóvenes. Se caracteriza por su alto riesgo de metástasis a otros órganos y posee una alta tasa de mortalidad. Proviene de la mutación del melanocito (células que produce el pigmento de la piel) dando como resultado cambios en el aspecto de los lunares, tanto en su coloración como en su textura, también puede presentarse como manchas negras en cualquier parte del cuerpo. Una localización frecuente es la planta de los pies y cabe mencionar que puede ser encontrado como manchas lineares en las uñas generalmente comprometiendo solo una.
Un método de evaluación de las lesiones sospechosas de cáncer de piel que usamos los dermatólogos es el ABCDE.
A: Asimetría en las lesiones.
B: Bordes irregulares.
C: Color, ya que las lesiones pueden aparecen en diferentes tonos.
D: Diámetro, superior a 6 milímetros.
E: Evolución. Si la lesión ha cambiado o que ha surgido recientemente.
Como factor de buen pronostico esta el hecho de detectar la lesión tumoral a tiempo. La gran ventaja con la que contamos es que la piel además de ser el órgano mas extenso, es el mas visible, lo que permite estar pendiente de cambios en las lesiones.
Los principales factores para desarrollar un cáncer de piel son el exceso de sol recibido durante la infancia, no usar protección solar, antecedentes familiares y la aparición de lunares en el transcurso de los años.
Es importante saber que el cáncer de la piel se puede prevenir modificando algunos hábitos diarios de forma muy sencilla:
- Inspeccionar la piel regularmente por manchas nuevas o que presenten cambios, incluyendo SIEMPRE la piel entre los dedos, las plantas de los pies, mucosas y las uñas.
- Evitar la exposición solar entre las 10:00 am a 3:00 pm., ya que la radiación es mas fuerte causando un mayor daño.
- Usar gorras, blusas de manga larga, gafas oscuras. Actualmente existen prendas de vestir con filtros UV.
- Usar protector solar diariamente de acuerdo a cada tipo de piel y con un Factor de Protección Solar (FPS) mayor a 30.
- Evitar el uso de camaras de bronceo.
Es determinante que ante cualquier mancha, herida, lesión o lunar sospechoso, siempre consultar con un dermatólogo.

